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5 señales que dictaron mi elección de carrera, sin que me diera cuenta

  • Foto del escritor: Ana Carolina Juarez
    Ana Carolina Juarez
  • 3 jun 2020
  • 5 min de lectura

Muchas veces me he preguntado mi validez como artista y animadora al comparar mi crecimiento artístico con el de los demás. A diferencia de muchos otros que se dieron cuenta desde muy temprana edad que querían formar parte de la industria del arte y animación, yo no lo sabía. Yo no sabía que dibujar y formar parte del proceso creativo de las películas sería algo a lo que dedicaría la mayoría de mi tiempo en un futuro. Mientras que otros se la pasaban dibujando y creando anécdotas maravillosas al ir a clases de artes plásticas, participando en concursos de dibujo y rayando paredes en sus casas, yo me encontraba haciendo deportes y actividades artísticas físicas. Desde baile y canto hasta nado sincronizado, yo participaba en algunas extracurriculares que hoy en día forman parte de mi vida manera casi nula, y otras que continúo haciendo por puro ocio. Yo no me la pasaba dibujando por horas y horas, o haciendo historias con mis propios personajes, no era la chica a la que conocían por sus dibujos en la escuela ni a la que le pedían hacer las ilustraciones para las cartulinas y proyectos, al contrario, esa era mi amiga, yo juntaba la información y solo a veces dibujaba. Aun así, siempre hubo señales enmascaradas que crearon el camino a lo que soy ahora.




Desde que tengo memoria me ha encantado el cine. La experiencia de ir a un cinema, sentarte con tus palomitas y ver las historias de otras personas representadas en diferentes medios artísticos en una pantalla grande en la oscuridad rodeada de muchas personas más que también lo disfrutan, es una experiencia que me fascina. Recuerdo que desde muy chica esta es una actividad constante en mi familia, y que una de mis vivencias favoritas era cuando terminábamos de ver la película, y de camino a la camioneta nos poníamos a discutir y analizar lo que acabábamos de ver hasta llegar a casa. Desde las tomas, estética y escenografía, hasta la complejidad y cambios en la trama de la historia y la construcción de personajes. Esa caminata en el estacionamiento en la noche hacía mi experiencia aún mejor y me terminaba de alegrar el día.


Cuando estaba en primaria podría decirse que tenía una obsesión con la televisión. Llegaba de la escuela, comía, hacía mi tarea y después de las actividades extracurriculares aprovechaba mi tiempo libre y me la pasaba pegada frente a la pantalla, ya sea viendo caricaturas o series que Nickelodeon, Cartoon Network o Disney Channel estuvieran transmitiendo en ese momento. Mi mamá tuvo problemas para separarme de la pantalla para que no se me quemara la vista, pobre de ella teniendo que aguantar mis adicciones y dramas, pero aun así era mi pasatiempo favorito después de clases. Y durante esas horas que pasaba frente al televisor, recuerdo que en Disney Channel había un segmento en los cortes comerciales en el que te enseñaban a dibujar a algunos personajes de series o películas del momento, y cuando salía, yo corría por algún lápiz y papel que estuviera a la mano para poder seguirles el paso. Es un recuerdo super banal, pero ahora que conozco más del mundo de la animación puedo apreciar más estas memorias. De uno en específico que me acuerdo, era donde dibujaban a Spinelli de la serie Recreo, y es chistoso porque lo que más me brinca a la mente es cómo te explicaban como dibujar su gorro. Me acuerdo que decían: “Para el gorro dibuja una maceta al revés”, y la verdad yo no me había dado cuenta de eso hasta ese momento y ahora no lo puedo olvidar. Realmente me sorprende como algo tan casual como un spot en un canal de televisión pudo crear tanto impacto, al punto que recuerde esos segmentos lo recuerde con fervor hasta el día de hoy.


Creo que todos hemos tenido una etapa en nuestras vidas en la que nos obsesionamos por los libros, algunos salen de ella y otros no. Yo la tuve cuando estaba en secundaria, y en ese tiempo me leía 3-4 libros por semana aproximadamente, creo que releí varios libros en ese entonces. Como mencione antes, siempre he sido muy soñadora, cuando dicen que hay personas que sueñan despiertas creo que hablan de mí. Tanto leer hacía que mi mente creara escenarios y fantasías de acuerdo con la historia del momento, y yo solo podía pensar como seria estar en ese mundo y no en mi clase de matemáticas a las 9 de la mañana. Cualquiera que me haya conocido en secundaria puede comprobar que me la pasaba fantaseando sobre mundos ficticios conmigo dentro de ellos. Incluso en esta época consideré estudiar literatura, pero me di cuenta que escribir para los demás no era lo mío. Escritora o no, contar historias o pertenecer a ellas es algo en lo que quiero participar, pero de una manera diferente a la que me hubiese podido imaginar en ese entonces.


Como ya mencioné, ver películas es algo que mi familia y yo hacemos juntos para pasar el rato, ya sea en el cine o en la casa. Cuando hacemos esto último y vemos un DVD, muchas veces nos animamos a ver las escenas extra, específicamente los detrás de escena, y más que nada en las que efectos especiales y animación están involucrados. Curiosamente esta práctica sería tan solo el inicio por mi hambre de conocimiento en la creación y proceso de diversos aspectos en las películas. Búsquedas de documentales y entrevistas en internet acerca de los efectos visuales, el maquillaje o un simple storyboard de diversas de mis películas filmes favoritas comenzaron a llenar mi historial de Youtube en mi adolescencia, y siguen haciendo apariciones hoy en día.


Fue un viernes que se estrenó Alien: Covenant que literalmente se me prendería el foco a media función y mi elección de carrera quedaría sellada. Entre escenas y emociones en una sala 4D me caería el mayor 20 de mi vida al darme cuenta que lo que yo sentía en ese momento, toda la emoción, intriga, felicidad, quería que otros lo sintieran a través de lo que yo creara. Nunca en mi vida había recibido una señal más clara que en ese momento. Yo voy a hacer películas. Gracias a esta revelación me puse a pensar, lo que más disfruto en la vida es ir al cine, ver películas y series y explorar mundos nuevos, imaginándome como serían si fueran una realidad. Yo quería estudiar cine, pero el live action no me llamaba tanto la atención y se me hacia un tanto aburrido todo ese proceso detrás de cámaras. Por lo que puse mi atención en la animación y mi decisión quedaría grabada en piedra.


Así, aún con mi poca experiencia en el arte en papel me animé a estudiar arte y animación, de una manera u otra el cine influenció mi vida, aunque nunca lo hubiera practicado antes seriamente de una manera más cercana. Hoy estoy tremendamente agradecida conmigo misma por no conformarme y dejar la lucha en buscar lo que realmente me apasionaba para hallar una respuesta a una de las decisiones más importantes de mi vida, y estoy muy feliz de hasta dónde he llegado ahora.


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